Vive el Día de los Museos en la Región de Murcia
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Lorca es una de esas ciudades que se recorren caminando y sin prisas. Su patrimonio, su trazado urbano y su oferta gastronómica permiten organizar una escapada completa en un solo día, combinando cultura, paseo y buena mesa. Este itinerario propone algunos de los lugares más representativos para descubrir la Ciudad del Sol desde dentro.
La visita puede comenzar por los Museos del Paso Azul y del Paso Blanco, dos espacios imprescindibles para entender la identidad de Lorca. Ambos muestran el patrimonio artístico vinculado a la Semana Santa lorquina, declarada de Interés Turístico Internacional.
En sus salas se exponen bordados en seda y oro, estandartes y elementos de desfile que forman parte de una tradición singular en España. Más allá de la celebración religiosa, estos museos permiten comprender el trabajo artesanal y la dimensión cultural que la Semana Santa tiene para la ciudad durante todo el año.

Desde allí, el paseo continúa por la calle Corredera, una de las vías más importantes y transitadas de Lorca. Adoquinada y con comercios a ambos lados, es un buen ejemplo de calle viva y abierta al visitante.
La Corredera conecta con el entorno del Ayuntamiento y el casco antiguo. A medida que se asciende, el ambiente cambia y la arquitectura comienza a ser más histórica.

Al llegar a la Plaza de España se abre uno de los espacios más representativos de la ciudad. Allí se encuentra la Casa Consistorial de Lorca, edificio barroco construido entre los siglos XVII y XVIII y declarado Bien de Interés Cultural (BIC).
Su fachada principal, de piedra, preside la plaza con sobriedad. Este entorno concentra algunos de los principales monumentos del casco histórico y es un buen lugar para detenerse y observar la vida local.

De día, la visita al Castillo de Lorca permite comprender la importancia estratégica que tuvo la ciudad durante siglos. Esta antigua fortaleza medieval, levantada entre los siglos XI y XIII, fue clave en la defensa de la frontera entre los reinos de Murcia y de Granada.
El castillo estuvo en uso hasta bien entrado el siglo XVI y volvió a utilizarse como lugar de refugio y defensa durante la Guerra de la Independencia (1808-1814). En la actualidad acoge una recreación y exposición sobre la Edad Media. Se pueden visitar sus torres, los aljibes y los restos arqueológicos de la Sinagoga del siglo XV, uno de los hallazgos más relevantes del patrimonio judío en España.
Desde lo alto, contempla las vistas sobre la ciudad y el valle o disfruta de las diferentes actividades que pone el Castillo a tu disposición (y la de los más pequeños).

Otro punto de interés es el Santuario de la Virgen de las Huertas, ubicado en un antiguo convento franciscano. En su interior se conservan restos arqueológicos del Palacio Califal, testimonio del pasado islámico de la ciudad.
El entorno invita a una visita tranquila, especialmente para quienes se interesan por la historia religiosa.

Para la comida, muy cerca del Santuario Virgen de las Huertas encontramos el restaurante Salones el Faroli propone una cocina tradicional basada en la esencia de la gastronomía española, con especial atención a productos y recetas del territorio murciano. Su bodega también ofrece una cuidada selección de vinos de distintas regiones.

Las Alamedas constituyen el espacio verde por excelencia de Lorca. Este conjunto de paseos arbolados, cuya existencia se remonta probablemente al siglo XVIII, sigue siendo un lugar habitual para caminar, practicar deporte o simplemente descansar.
El viajero inglés Towsend, en sus “Viajes por España” (1786-1787), describía estos paseos con admiración, comparándolos con los de Oxford por su amplitud y belleza. También actúan como reguladores ambientales, suavizando temperaturas y atenuando el ruido urbano.

La Plaza de Colón, con su gran fuente, es otro de los puntos habituales de encuentro. Aquí se puede hacer una pausa para el café en locales como Expresso, Los Primos o La Chemin de Marie, opciones céntricas y cómodas para continuar la jornada.
Al caer la tarde, la zona del Teatro Guerra concentra buena parte del ambiente local. El edificio, de estilo isabelino, cuenta con un patio central en forma de herradura, plateas y un anfiteatro con capacidad para 518 personas. Su fachada, de color rojo con cornisas blancas y zócalo de piedra, está decorada con cuatro bustos que representan a Tirso de Molina, Lope de Vega, Calderón de la Barca y Moratín.
En los alrededores, terrazas como la del 1900 permiten tomar un picoteo para descansar las piernas después de un día paseando.

Para cenar, por la noche, La Casa de los Musso es muy buena opción. Situada en pleno centro, también ofrece buena gastronomía en una zona privilegiada. Su nombre procede del edificio histórico donde se encontraba el antiguo mesón, en la esquina de las calles Álamo y Corredera, dos de las más emblemáticas de Lorca. Su ubicación invita a terminar el día con un último paseo por el conjunto histórico-artístico.
Para más información, te recomendamos visitar la Oficina de Turismo de Lorca, donde estarán encantados de atenderte.
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