Por: Turismo de la Región de Murcia en 4/10/26, 10:00
Cuando el verano se despide y las temperaturas dan paso al clima amable de otoño y el invierno, la agenda cultural de la Región de Murcia traslada su protagonismo hacia las ciudades históricas y las comarcas de interior. Entre los meses de septiembre y enero, el calendario se llena de celebraciones populares declaradas de Interés Turístico Internacional y Nacional que combinan la reconstrucción rigurosa de la historia, la devoción tradicional y el folclore más arraigado.
Recorrer la Región durante los meses más frescos del año permite sumergirse en cuatro entornos festivos únicos, donde cada festividad invita a realizar un viaje diferente en el tiempo
El ciclo festivo arranca en el litoral con la mayor manifestación de reconstrucción histórica del Mediterráneo: las Fiestas de Carthagineses y Romanos, declaradas de Interés Turístico Internacional.
Durante la segunda mitad de septiembre, la ciudad de Cartagena retrocede más de 2.200 años en el tiempo hasta el siglo III a.C. para rememorar los hechos de la Segunda Guerra Púnica. Más de 4.000 ciudadanos agrupados en tropas carthaginesas y legiones romanas dan vida a un amplio campamento de época donde se recrean la vida cotidiana, las ceremonias y las tácticas militares de la Antigüedad.

En la segunda mitad de noviembre, la ciudad de Lorca celebra sus Fiestas Patronales en honor a San Clemente, una celebración declarada de Interés Turístico Nacional que pone en valor el legado de la antigua frontera medieval.
El casco histórico y el entorno monumental de la Ciudad del Sol se transforman para recordar el tiempo en que cristianos, musulmanes y judíos convivieron en este territorio fronterizo. La ambientación medieval recorre las calles históricas con la presencia de colectivos de damas, caballeros, mesnadas y huestes.

Del 5 al 8 de diciembre, el Altiplano murciano acoge las Fiestas Patronales de la Virgen en Yecla, declaradas de Interés Turístico Nacional. Con orígenes documentados en 1642, esta festividad nació cuando la compañía de capitanes yeclanos regresó del frente sin bajas y subió al santuario para dar gracias a la Purísima Concepción.
La fiesta destaca por un elemento identitario inconfundible: el aroma y el estruendo continuo de las descargas de arcabucería.
Con la llegada de las fechas navideñas y la entrada del nuevo año, la tradición se vuelve más íntima y se conecta con las raíces populares de la Huerta y las comarcas del Noroeste.

El recorrido por las fiestas del último trimestre del año se acompaña de la cocina reconfortante del interior murciano: